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Que esta realmente sucediendo con Poema A La Madre Tierra Corto

poema a la madre tierra corto

Ha anunciado Septiembre en el silencio (Club de Lectura Poética, 2016) y Laberinto de versos (La Tortuga Ecuestre, n.° 394, 2018). Igualmente participó en distintos recitales, destacándose el XXI Festival de Poesía Enero en la Palabra , V Festival Internacional Primavera Poética (Lima. 2017), las Peleas del Desierto, festival cultural y el 2. Se encontraba fresca, el azahar trascendía a gloria, y sobre la rústica mesita de piedra encandilaba los ojos y excitaba el paladar la visión de la bandeja con el vaso de Caracas, la pella de manteca recién batida, que aún exudaba suero, el vaso de agua serenada en el pozo, el pan de dorada corteza y las lengüetas rubias de los bizcochos finamente espolvoreados de azúcar. A cautelar, y cada novedosa construcción la emprendía con igual lujo y derroche de ilusiones y esperanzas.

  • Y de este modo le cogió la disolución del cuerpo de artillería por decreto innovador.
  • Al llegar aquí guiñó picarescamente el algebrista el ojo izquierdo a la bóveda celeste, y tal y como si obedeciese a un conjuro, el precioso lucero de Venus comenzó a rielar con dulce brillo en el sereno espacio.

¡Qué de ilusiones y de fermentaciones locas producía en Gabriel el solo nombre de batalla! A la iniciativa de barrer a cañonazos un reducto enemigo, le parecía no caberle el corazón en el pecho, y un frío sutil, el divino escalofrío del entusiasmo, le serpeaba por la espina dorsal. En esta disposición de ánimo le incorporaban a una batería montada y le enviaban a la guerra contra los carlistas en el Norte… El diminutivo, el calor de la seda que había estado en contacto con la piel de la arrogante joven, le generaron el efecto de una caricia del país natal, a donde volvía por vez primera tras una ausencia muy prolongada.

Lo Que Opínan Las Niñas

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En el momento en que va la una a triunfar, La otra le hurta la tranquilidad. Y ella va tras el olvido, tras el recuerdo en pos, Pidiendo en vano a ámbas El reposo que ha perdido. Fría y lozana Se alza la flor del olvido, Ofreciendo altiva y galana El bien que su cáliz mana Al corazón dolorido. No siempre al alma va unida Esa flor, dichoso don Que a disfrutar del hoy invita, Cicatrizando la herida Del llagado corazón. Venid cuantos en el alma Guardáis estas o tormentos Recatados; Ahora la noche en santa tranquilidad Os manda dulces instantes Codiciados. En esas horas que son, Para quien sabe sentir, Horas en que deja oír Verdades el corazón, Lamentas, no sin razón, Que yo, que canté, Yo, que al papel trasladé Cuanto en el alma sentía, Tan solo a ti, mi madre, Un canto no consagré. Instructor de Filosofía y Religión, egresado de la Facultad Católica Sedes Sapientiae.

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Pedro se lanzó a mantenerla, pero ella se alzaba ahora soltando la carcajada. Chupaba el señor Antón su hediondo papel, sumiendo la boca de tal forma que, mucho más que con los labios, parecía aspirar el humo con la laringe. Al tiempo iba filosofando sobre las enfermedades, la vejez y la desaparición. No precisas que unas pobres flores Agrupándose al pie de tosca piedra, Rindan a tu servir pobres loores, Como débil luz a quien la fuerte atemoriza. Tú las creaste dignas y mejores, Que a ti se se relacionan como al leño yedra, Y éstas, que vida del sabor reciben, De unos en otros van, y eternas viven. Dijo esto don Gabriel golpeando familiarmente en el hombro del médico, por el hecho de que veía a éste colgado de su boca y oyéndole como a un oráculo, y no deseaba poner cátedra.

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En su cráneo ajustado y prolongado, verdadero cráneo céltico, bullían a veces viejas ideas cosmogónicas, bocetos confusos de panteísmo y restos de cultos y opiniones ancestrales. Por lo que, al meterse en honduras, solía decir muchos y muy peregrinos disparates, mezclados con dictámenes y sentencias que sorprendían al observarlos salir de aquella boca plegada como la jareta de un bolsón, envueltas en vaho aguardentoso y subrayadas por la risa de polichinela que establecía inmediata comunicación entre su nariz y su barba. No pidáis a su corazón tierno y sencillo, enriquecido con el tesoro de la ética cristiana, los raptos líricos del sensualismo de Safo. No le pidáis tampoco el arrojo de los modernos cantores de la desesperación y de la duda, ni menos el furor y horribles contradicciones que han precipitado a la musa de Víctor Hugo de su lumínico trono, para arrastrarla por el lodazal de pasiones infernales. He de finalizar esta misiva, redactada más con el corazón que con la cabeza, siguiendo la iniciativa Quevediana de «los que de corazón se quieren solo con el corazón se charlan», pensando en nuestra familia, esto es, en toda la humanidad, que un día nos hemos vuelto materialistas y consumistas, suponiendo en que así seríamos más felices, y es todo lo contrario. La ceguera, como sabes, Madre, nos ha llevado a la mayor de las esclavitudes y al mayor de los absurdos.

Una vida sin sosiego, Y allí en su fondo oculta Una lágrima de fuego. Pero los vi a tu luz vaga, Y cual misteriosa maga Les prestaste Tal excelencia, Que animaste Mi tibieza, Y el poder de Dios sentí; Y hasta humilde florecilla Olvidada por simple, No encontrara Mi deseo Flor más cara Si la veo Iluminada por ti. Mas no es así, no te turbes; Deja que cante a la flor, De la aurora el esplendor, Del ruiseñor los primores; Deja que entre mis dolores Quejas a los vientos dé, Ve que si no te canté Es que por ti tanto siento, Que ni aun poniendo en tormento La razón, decirlo sé. Respetan 4 elementos vitales, agua, aire, tierra y fuego. Hermosísima, por el hecho de que no posee lasperfecciones allí hechas a torno; pero puede campar en cualquier parte… Juncal sintió dulce cosquilleo en la vanidad, y aturrullado de puro satisfecho, trató de formular múltiples cuestiones, que Gabriel atajó adelantándose a ellas.

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Virginia, que parece adelantado y atrevido símbolo del amor satisfecho. Cada cual agarró una orilla del traje, y al enfrentar la lluvia, por instinto juntaron y cerraron bajo la barbilla la hendidura de la improvisada tienda, y sus rostros quedaron pegados el uno al otro, mejilla contra mejilla, confundiéndose el calor de su aliento y la cadencia de su respiración.

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